El aeropuerto

Quisieron motar el tinglao
allá en Marbella la honda;
pero allí no los dejaron
y se vinieron a Ronda.
Con el apoyo inocente
de la derecha de la ciudad,
empezaron el trabajo:
¡pronto vamos a volar!
Sin permiso ni papeles,
empezaron por la jeta
hasta que un día, de pronto,
se presentó Zulueta.
Gritaron los concejales,
herederos de la O.J.E.:
esto no se puede hacer (bis)
con el amigo Hohenloje.
Nosotros, los que pensamos
de una manera más seria,
no queremos aviones
que nos fastidien la siesta.
Porque esos señoritos
quieren ronda pa aparcar
y poner rumbo a la Costa
a jartarse de ligar.
Y nosotros mientras tanto,
aguantando sus ruidos
porque, el complejo turístico
¿dónde está, que se ha perdido?
Que nos dejen de aeropuertos
y de Gramáticas pardas;
que cojan sus aviones,
y aterricen como puedan
en el «coño La Bernarda».

Hacienda

Esto de hacienda, señores,
no hay cuerpo que lo resista;
su nombre sólo, acojona
más que el sillón de un dentista.
Te exprimen hasta los huesos,
te sacan los ojos,
te chupan la sangre;
te cortan las digestiones
y hasta los cojones
quisieran cortarte.
Déjanos para tomarnos,
al menos, una cerveza,
tenemos la boca seca
y nos duele la cabeza.
Déjanos que respiremos
aunque sólo sea un poquito
que para pagar las trampas
vamos a tener, ya mismo,
que empeñar hasta…este pito.
Todos los meses nos dejas
“pa” meternos en la cama
cuando vemos que el descuento
es más grande que la paga.
No quiero jugar contigo
porque tu marcaje
ya no hay quien lo aguante;
encueros quisieras vernos:
una mano detrás
y otra mano delante.
A mediodía, por las tardes,
de noche y cuando me acuesto,
no puedo hacer otra cosa
que pensar en los impuestos;
hasta he llegado a soñar
que creaba yo uno nuevo:
coger a los funcionarios
del Ministerio de Hacienda
y colgarlos por los huevos.

Viva la Lola de España

La gran boda de Lolita
se convirtió en una orgía;
el cura sin saber cómo,
los casó en la sacristía.
La gente invade la iglesia,
la Lola muerde y araña;
la gente grita y responde:
¡Viva la Lola de España!
¡Viva la Lola de España,
aunque no sepa cantar
pero tiene un par de tetas
que no se “puen” aguantar:
Ay Lola de mis amores,
ay que boda más extraña,
que viva la Lola Flores,
viva la Lola… de España!
La Lola que es generosa,
invita a “tos” sus amigos
y “pa” pagar la factura
tiene que enseñar…el ombligo.
Una revista famosa
le proporciona el dinero
¡y dice la Lola sin rumbo
que no hay dinero en el mundo
para pagar su trasero!
Menos mal que con sus fotos
todo fue de maravilla;
si no me temo señores
que hubiéramos visto todos
el culo del “Pescailla”.
¡Viva la Lola de España,
aunque no sepa cantar
pero tiene un par de tetas
que no se “puen” aguantar:
Ay Lola de mis amores,
ay que boda más extraña,
que viva la Lola Flores,
viva la Lola… de España!

Miguelito "El Tirachinas"

Hay que ver lo que han cambiado
estos chicos del capullo,
ayer no tenían nada
y hoy dicen que todo es suyo.
Por cambiar hasta han cambiado
su manera de querer:
ahí tenemos el ejemplo
del «compañero» Boyer.
Hasta ayer, sin ir más lejos,
detestaba a la nobleza
y hoy se pasea por Marbella
del braza de una marquesa.
Vaya potra tuviste
Miguel Boyer
cuando cambiaste a Felipe
por Isabel.
La prensa del corazón
se ha quedao sin papel
al contarnos la conquista
de «la china» por Boyer.
Tú Miguel, ya eras famoso
con el rollo de Rumasa,
eras el superministro,
el terror de cada casa.
En tu nombre se cagaron
todos los contribuyentes:
¡hay que ver lo que te gusta
darle por culo a la gente!
Pero eso ya es historia
y ahora al cruzar las esquinas
todos te llaman, Boyer,
«MIGUELITO, EL TIRACHINAS».